Redefiniendo la aportación del paciente

Por Rafael Borrás, Director de Antares Consulting


El sistema sanitario debe plantearse su viabilidad actual y futura. Con un déficit de 18.000 millones de euros difícilmente podemos decir que la sostenibilidad esté garantizada y que en un futuro muy cercano los ciudadanos de nuestro país podrán disponer de un sistema universal, accesible y gratuito.

 

El sector del medicamento está aportando de forma constante y reiterada descuentos, bajadas de precios, retraso en la factura, convirtiéndose en la piedra angular que está sosteniendo el actual modelo asistencial, pero en unas cifras y condiciones que rozan las famosas líneas rojas, aquéellas que marcan el límite de una buena calidad de servicio, una mínima viabilidad y la generación de burnout por parte de los profesionales.

 

En estos momentos le toca al paciente hacer un esfuerzo y ponerse a la altura del resto de países de la UE, aportando al sistema aquello que corresponde por el nivel de excelencia asistencial que recibe.

 

La aportación del paciente es del 5,4 por ciento, muy por debajo de la mayoría de países de la UE, que están en cifras que superan los dos dígitos y que en alguno sobrepasa el 16 por ciento.

 

Llegar a los dos dígitos de aportación es un reto que daría estabilidad al SNS y marcaría el camino de una verdadera sostenibilidad estable.

 

¿El camino? Difícil, muy difícil si toda acción tiene una connotación política y sirve como arma arrojadiza para debates estériles y demagógicos.

 

En primer lugar, hemos de redefinir el modelo activo/pensionista y estudiar nuevos escenarios que enmarquen el nivel de renta como elemento de aportación del paciente. Este encuadre necesita de un alto grado de responsabilidad y solidaridad, pero sería clave poder establecer perfiles que actualmente están alejados de la realidad social y económica de los ciudadanos de nuestro país.

 

Paralelamente, hemos de actualizar situaciones como la aportación de crónicos a través de medicamentos con cícero, la limitación de 2,64 euros requiere una actualización que se situaría alrededor de los 4-5 en aquellos fármacos con precio superior a los 50 euros.

 

FÁRMACOS FUERA DE FINANCIACIÓN


La desfinanciación de medicamentos para síntomas menores es otro gran reto, quedando fuera de la financiación pública aquellos que conviven con publicitarios o bien que su indicación corresponde a patologías agudas que han de ser tratadas dentro del propio sistema pero sin ser financiadas por el mismo, siendo obligada su inclusión en los programas de receta electrónica de las diferentes autonomías.

 

Otro aspecto a considerar es el llamado tique moderador, el pago de una tasa por receta; en Cataluña se está estudiando la aportación de 1 euro por receta con un máximo de 61 euros anuales.

 

En este caso, y conociendo la realidad de tasas por receta en otros países, el valor de un euro con limitación anual -recordemos que equivale a 1 euros semanal por toda la medicación en el caso de paciente polimedicado- es más un efecto de concienciación y corresponsabilidad, de no acumulación en el domicilio, que de verdadera disuasión. Difícilmente un paciente dejará de pagar 1 euro semanal por su medicación sea cual sea su situación (aunque este punto habría que estudiarlo según el análisis de su evolución).

 

¿Quién recaudaría la tasa? En el caso de ser la farmacia, ésta iría a cuenta de la factura mensual y sería una parte recaudada sin depender de las demoras y dificultades a las que estamos acostumbrados. Bien es cierto que sería justo que un 10 por ciento de esta recaudación fuera directamente a la farmacia como compensación a la gestión que los profesionales harían de la situación.

 

En este capítulo es importante decir que se trata de una tasa por receta, que tiene el mismo carácter y naturaleza que la aportación que se hace por las recetas de activos y que aquel profesional que por causas de fidelización al paciente no la cobrara estaría incurriendo en una falta grave a nivel ético, moral y económico (en todos los medicamentos por debajo de 5 euros se perdería dinero).

 

En definitiva, es importante rediseñar el modelo de aportación del paciente al sistema sanitario, con un nivel de servicio y calidad que está muy por encima de lo que los ciudadanos pagan con sus impuestos y que si queremos preservar hemos de redefinir. Por otro lado, no olvidemos que toda partida ha de ser finalista y que nuestra sanidad requiere entre 1 y 2 puntos más del PIB.


Fuente: Correo Farmacéutico
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