La crisis económica acelera la provisión y compra entre hospitales e instituciones

El reto reside en que entidades públicas y privadas compartan sus prestaciones


31/01/12

 

La crisis se ha convertido en el catalizador de los servicios hospitalarios compartidos y de la proliferación de centrales de compra abiertas tanto a centros públicos como a privados sin importar la comunidad autónoma a la que pertenezcan. Con todo, el verdadero reto reside en que las entidades que ponen en común esas prestaciones no sean del mismo propietario, sino de varios, e incluso en que la administración de cada autonomía participe en esa red de empresas de distinta propiedad.


Así se deduce de las intervenciones de altos cargos políticos este miércoles en un hotel de Madrid, durante la cuarta edición de la jornada “Gestión hospitalaria en tiempo de crisis: repensando el hospital y el sistema sanitario” que ha organizado la consultora Antares Consulting. Y, más en concreto, de la protagonizada por el director del Servicio Catalán de la Salud (Catsalut), Josep María Padrosa, que coincide en lo esencial, en todo caso, con las pronunciadas por la viceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, Patricia Flores, y el gerente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), Luis Carretero.


Esa coincidencia se resume en la necesidad de compartir servicios en redes en lugar de atenerse al modelo de gestión hospitalaria tradicional, poco proclive al intercambio y sujeto a jerarquías verticales poco dadas a depender de otros centros. Flores, en su intervención, ha enlazado esta realidad con la gestión mixta en los hospitales: “El modelo de hospital tradicional ya no es útil y de ahí nuestra apuesta por la  colaboración público-privada con el fin de lograr una mayor y mejor prestación de servicios”, ha apuntado; en su opinión, “hemos de renunciar a una factura de servicios propios y tender, en cambio, a compartirlos en red”.

 

El hospital del futuro

 

Para Padrosa, el hospital del futuro deberá asimismo potenciar la actividad quirúrgica (justo lo contrario –advirtió– de lo que sucede ahora en Cataluña, donde las medidas de ajuste han provocado un aumento de las altas quirúrgicas en relación con las médicas, además de un incremento de alrededor del siete por ciento de pacientes en lista de espera); concentrar las prestaciones de alta complejidad (como cirugía cardiaca o trasplantes) además de los servicios; aumentar la consultas de alta resolución y de enfermos subagudos, y, por último, dirigir las compras a la obtención de resultados como “palanca de cambio” fundamental en la gestión de los centros.


Por su parte, Carretero recordó que se ha duplicado el gasto sanitario en Castilla-La Mancha desde 2006 a la actualidad, y subrayó la falta de recursos de financiación agudizada a partir de la recesión económica iniciada en 2007. “Aparte de la emisión de deuda, no somos capaces de facturar y de pagar a los proveedores, de modo que no se puede seguir así”, declaró para, a renglón seguido, justificar la implantación urgente de medidas anticrisis “sin merma de la calidad asistencial”, entre las que citó la retribución variable con incentivos en lugar de fija; la integración de niveles asistenciales y de la cartera de servicios hospitalarios; y el fomento de la colaboración público-privada en hospitales hasta el momento gestionados solo por la administración autonómica.


Fuente: Redacción Médica
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Publicación  24 de octubre de 2018
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