La innovación en el sector sanitario será clave para sostenerlo

Se busca el ahorro de costes o bien la mejora de la calidad ofertada


31/01/12

 

Se entiende por innovación la introducción en el mercado de una novedad con la intención de mejorar la producción o bien de hacerla más barata, de acuerdo con la máxima con que ha iniciado su intervención, en una jornada sobre gestión en tiempos de crisis, el director de Antares Consulting, Joan Barrubés.

 

Este directivo ha expuesto varios ejemplos ilustrativos de la innovación sanitaria, y ha resaltado, en declaraciones concedidas a Redacción Médica, que el sistema sanitario español habrá de pasar, en cualquier caso, por fomentar la creación de nuevas fórmulas que mejoren la asistencia o la hagan menos costosa, más eficiente en suma. Entre los ejemplos citados, destaca la cirugía sin ingreso, el proceso de verificación en los quirófanos (check list), la consulta por e-mail o la tarjeta electrónica, todos los cuales ya han demostrado un ahorro potencial considerable para el sistema sanitario.

 

Barrubés se mostró optimista respecto al Sistema Nacional de Salud y recordó que, en un informe de la Organización Mundial de Salud (OMS) publicado en 2000, la sanidad pública española aparece en el séptimo puesto del ranking mundial, y, además, no cuesta una cantidad excesiva en relación con el producto interior bruto nacional. No obstante, matizó que el citado documento utilizó datos de 1996 que han podido quedar desfasados, y apeló a varias circunstancias para justificar el papel de la innovación como motor del sistema, entre otras la coyuntura económica internacional, los cambios de los patrones epidemiológicos o los resultados del informe Eneas sobre eventos adversos “que demuestran que todavía queda mucho por mejorar”.

 

Por último, el director de la consultora organizadora del evento, celebrado en un hotel de Madrid, citó algunas de las claves que, desde su punto de vista, debe reunir un centro para potenciar en él la actividad innovadora: apoyo de la dirección; conocimiento de las necesidades de los pacientes (incluso de las que ni siquiera ellos sospechan tener: citó, en este sentido, los consultorios médicos instalados en centros comerciales en algunos países); estructura organizativa para gestionar la innovación; capacidad de formalizar protocolos de actuación; orientación de los proyectos a la eficiencia; participación de los profesionales; y desarrollo de los sistemas de información.


Fuente: Redacción Médica
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Publicación  24 de octubre de 2018
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