El 'filón' de los reingresos


03/02/14

 

El SNS tiene en las readmisiones no programadas un campo de actuación para mejorar y ser más seguro y sostenible. Es un indicador poco explotado en España pero en Estados Unidos es motivo de penalización a hospitales.

 

Los ajustes presupuestarios solucionan la fase aguda del problema de la financiación en plena crisis, pero en el medio y largo plazo hay que poner en marcha medidas de calado para mejorar el uso de los recursos y hacer mejor, más seguro y más sostenible el sistema. Para identificar medidas prioritarias hay indicadores valiosos, pero hasta ahora poco explotados en España, como, por ejemplo, el de los reingresos hospitalarios no programados. Un informe de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña concluye, basándose en datos de 2007, que identificar individualmente a los pacientes en función del riesgo de reingreso podría suponer una reducción anual de 27.302 altas (el 3 por ciento del total en la comunidad autónoma); en el año analizado, el 19,5 por ciento de las 195.729 personas ingresadas urgentes reingresaban a los 180 días.

 

Salvador Peiró, coordinador de la Unidad de Investigación en Servicios de Salud de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica (Generalitat Valenciana), explica que es un indicador de mucho valor para el sistema pero con una dificultad: "Hay que mantener un identificador de pacientes para el seguimiento en cualquier hospital y saber la causa del reingreso para asociarla o no a un posible problema de calidad en el ingreso previo o en el manejo extrahospitalario tras el alta".

 

La Agencia de Calidad y Evaluación catalana calcula que identificar a pacientes con riesgo de reingreso supondría una reducción del 3% de altas anuales


¿Es generalizable?


Según explica, esto se puede hacer dentro de cada autonomía, pero para generalizarlo a todo el Sistema Nacional de Salud "habría que disponer de un identificador único encriptado (derivado, por ejemplo, del de la tarjeta sanitaria única)".

 

No obstante, añade que el reingreso urgente es un indicador de nivel agregado que no debe interpretarse paciente a paciente:"Si un paciente reingresa no quiere decir que haya existido un problema de calidad en su atención, pero si un hospital tiene un 2 por ciento de reingresos urgentes y otro un 20 por ciento, hay que ver qué pasa en este último".

 

Eduard Portella, presidente de Antares Consulting, por su parte, opina que lo importante es cómo disminuir las readmisiones urgentes y, para ello, sugiere diferenciar antes sus dos tipos: las debidas a una disfunción en el proceso hospitalario (evento adverso), en cuyo caso "hay que reforzar las políticas de seguridad del paciente", y las ligadas al manejo de pacientes (crónicos severos con insuficiencia cardíaca, EPOC) posterior al alta. "En estos casos buena parte del problema está en la atención ambulatoria (primaria y especializada). Los programas de gestión de pacientes crónicos son aquí la respuesta".

 

Tres Barreras


También enumera Portella estas tres barreras (o debilidades) de los programas para reducir los reingresos no programados: "No estar orientados a los datos, ya sea en el análisis de dónde se originan como en la valoración de cómo funcionan las intervenciones; enfocarse de forma restringida a los cambios en el hospital, lo que no incide sobre readmisiones a 30 días ni, en general, sobre pacientes crónicos, y no estar soportados por sistemas de pago que den al conjunto de proveedores (hospitales y proveedores extrahospitalarios) flexibilidad para rediseñar el conjunto del proceso asistencial".

 

Los incentivos (o premios) en el sistema de pago son, a su juicio, fundamentales para alinear a los centros sanitarios en la meta de disminuir las readmisiones urgentes: "En Estados Unidos el Center for Medicaid and Medicare Services implanta desde 2008 la política de dejar de financiar los ingresos de los pacientes derivados de problemas de salud evitables, entre los cuales se incluyen readmisiones por eventos adversos relacionados con disfunciones de la atención, como son por ejemplo varios tipos de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria. En 2012 más de 3.000 hospitales (60 por ciento del total) tuvieron penalizaciones de este tipo".


Fuente: Diario Médico
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