El paciente debe conocer en qué le ayuda el SPD


La falta de adherencia al tratamiento farmacológico sigue siendo un problema frecuente y preocupante en España. Se estima que entre un 20 y un 50 por ciento de los pacientes no toma su medicación correctamente y hasta un 40 por ciento en caso de los tratamientos crónicos. Este bajo cumplimiento provoca un elevado coste anual, estimado en 125.000 millones de euros a nivel europeo, unos 11.250 millones de euros en España. Pero si preocupantes son los datos económicos más lo son los clínicos, ya que las muertes prematuras evitables por esta causa rondan las 200.000 anuales a nivel europeo y unas 18.400 a nivel estatal, según datos del estudio Impacto económico de la no adherencia en los costes farmacéuticos, de Antares Consulting, publicado en 2013.

 

Con este panorama parece más que evidente la necesidad de extender el uso de los sistemas personalizados de dosificación (SPD) para aumentar el cumplimiento de todos los pacientes crónicos y polimedicados. Sin embargo, según explica Montse Iracheta, famacéutica y experta en SPD, 14 años después de su aterrizaje en España a través del COF de Barcelona, "la mitad de las farmacias catalanas, las más avanzadas, ofertaría este servicio".

 

La falta de conocimiento por parte de los pacientes, junto con la baja recomendación de los médicos y la no remuneración del servicio son, desde el punto de vista de los expertos consultados por CF, las causas principales de esta situación. "Uno de los problemas es que los pacientes no saben que esta posibilidad existe y que pueden solicitarla en su farmacia. Hay un gran desconocimiento por parte de pacientes y familiares e incluso por parte de muchos profesionales sanitarios que podrían recomendar, a los pacientes reincidentes en olvidos y errores con la medicación, el uso del SPD", informan a CF fuentes de la Escuela de Pacientes, perteneciente a la Escuela de Salud Pública de Andalucía.

 

Sin embargo, en opinión de Mercedes Ricote, coordinadora del Grupo de Trabajo del Medicamento de Semergen, "los médicos sí conocen los SPD, creen que son muy útiles sobre todo en mayores, donde la medicación se la prepara un familiar o cuidador y por eso los recomiendan, pero el paciente con capacidad para controlar su medicación no lo usa". Para los farmacéuticos la realidad es diferente. Ellos creen que cada vez hay más conocimiento de los médicos pero, en general, "no los recomiendan", afirma Iracheta.

 

Es cierto que cada vez son más los COF y los laboratorios que trabajan conjuntamente para formar y acreditar a los farmacéuticos en el uso de los SPD. Un ejemplo es el de Andalucía que desde finales de 2013 ha apostado fuertemente por este servicio, incluso con la elaboración de una campaña publicitaria dirigida al paciente.

 

Ahora, un año más tarde de ese lanzamiento, Eva Alonso, del COF de Huelva, asegura que aunque los farmacéuticos inscritos y formados son muchos, "cerca del 60 por ciento en toda la comunidad", la realidad es que "son pocas las farmacias que tienen a pacientes en este servicio, o menos de las que nos gustarían". Para ella, la principal razón es que "el farmacéutico no lo ha promocionado bien al paciente ni ha enseñado sus beneficios".  Además, confiesa, "la falta de remuneración tampoco ayuda".

 

Para Pilar Gascón, del Consejo Catalán de Colegios de Farmacéuticos, e Iracheta, miembro de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), "que no esté incluido dentro de la cartera de servicios de una farmacia como servicio remunerado es uno de los principales problemas de que no llegue a todos los pacientes crónicos polimedicados".

 

Iracheta, con una amplia trayectoria profesional en el uso de los SPD, está convencida de que "si una farmacia es asistencial y tiene una cartera de precios por servicios, la gente lo paga, aunque es cierto que siempre hay excepciones".

 

Alonso está convencida de que si se dieran a conocer los beneficios de usar los sistemas personalizados de dosificación para controlar la terapia, "la gente los pagaría, pero hay que hacerlo y no sabemos cómo". En su opinión, "hace falta más implicación de los farmacéuticos en este sentido y que sean más proactivos", demanda. Además, es necesario llegar al médico para que los prescriba y convertirlo en un hábito. De hecho, según Iracheta, "el 70 por ciento de sus pacientes no acude a la consulta de atención primaria sin su blíster". Pero la realidad es que cuesta. (...)


Fuente: Correo Farmacéutico
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