La presión comercial y la crisis alimentan el "lado oscuro" de la farmacia

Aportaciones de Rafael Borrás, director de Bioindustrias y Farmacia de Antares Consulting sobre el debate de los productos que deben estar en la farmacia


La paulatina pérdida de rentabilidad del medicamento y la extensión de la parafarmacia a otros canales generalistas ha propiciado que la botica entre a competir con productos y servicios de dudosa aportación sanitaria. A falta de una cartera de servicios retribuidos, los expertos apelan al consenso para no debilitar el valor sanitario de la farmacia con la extensión de artículos saludables y la presión comercial de fabricantes que quieren entrar en este canal exclusivo.

 

La venta exclusiva en farmacias de teléfonos móviles ha reabierto el debate sobre los productos que deben estar en la farmacia. Hoy en día se encuentran en muchas productos que, según apuntan expertos, estarían dentro del lado oscuro: aquél que se aleja del consejo farmacéutico, que entra en competencia con otros canales de comercialización, abre la puerta a la liberalización y alimenta el viejo tópico de "de todo como en botica".

 

El único criterio unánime de selección de productos (respetando el propio del farmacéutico), según aseguran, es que el artículo o servicio sea sanitario. Cuando sea saludable, en cambio, debería tener evidencia científica contrastada.La libertad de elección siempre será del boticario pero, como explica el experto en Derecho farmacéutico, Rafael Ariño, inciden una serie de factores. "Es más frecuente la salida de productos del canal exclusivo de la botica; la presión del precio del medicamento, de la regulación, la crisis, etc. Esto les aboca a hacer otras cosas", apunta. En otras palabras, la pérdida de rentabilidad provoca que los profesionales acepten la opción de nuevas áreas de negocio "que se abre con este tipo de productos que, por otra parte, están vacíos de legislación", apunta.

 

LA ETIQUETA DE LO SALUDABLE


Dentro de este abanico de posibilidades, el consenso es que en la farmacia esté lo sanitario, lo que mejore la salud o cure a pacientes. Sin embargo, bajo el paraguas de lo sanitario se guardan los productos saludables que más que salud aportan bienestar, según apuntan Miguel Ángel Gastelurrutia, vicepresidente del COF de Guipúzcoa, y Jesús Gómez, del Grupo de Nutrición y de Dermocosmética de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac). "Lo fácil es aumentar la cartera de productos y potenciar la venta libre", dice Gastelurrutia. "Hay un conjunto de productos de parafarmacia que la botica ha prestigiado pero que no se diferencian porque hoy se venden en todos lados". Pero no sólo de parafarmacia: cosmética, alimentación, bienestar, belleza, etc. Así, para Gómez, el límite es que "ayude a mejorar la calidad de la salud del paciente". A pesar de ser muy general "para despejar la incertidumbre que tenemos todos" desde Sefac se insiste en que todo producto "se base en evidencias científicas y estudios clínicos". A esto se sumaría, matiza Gastelurrutia, la futura definición de los servicios retribuibles sanitarios que traerá la futura cartera de servicios con la que, en principio, "se podrá elegir mejor".

 

CAMBIO DE MENTALIDAD


La situación, como apunta el director de Farmacia y Bioindustrias de Antares Consulting, Rafael Borrás, obliga a un cambio de mentalidad. El primero de la Administración: "Es su principal cliente. La percibe como un proveedor continuo y eficiente de la medicación a la población pero no ve el potencial sanitario que tiene su capilaridad y su conocimiento". El segundo cambio sería de la propia botica: "Quiere ser una cosa pero la vorágine diaria y los recortes hacen que haya farmacias que, ante la desesperación, adquieran un aspecto mucho más comercial", aclara.

 

En busca de consenso para poner un filtro sanitario

 

Los farmacéuticos estarían a favor de recibir orientaciones que les faciliten la selección de productos para su establecimiento. Así se desprende de los resultados de la última encuesta realizada por CF y en la que han participado más de 230 personas. Más de la mitad estaría dispuesta a aceptar unas recomendaciones con las que evaluar los artículos que se pueden distribuir a través de la botica. Algo que no descarta Rafael Borrás, de Antares Consulting. Considera que tendría que formarse un foro profesional de consenso que "pusiera las pautas claras de qué producto o servicio es sanitario y cuál no", aunque su ejecución práctica es complicada.

 

Coincide con él Miguel Ángel Gastelurrutia, del COF de Guipuzcoa, quien entiende que se debería "abordar el problema de forma colectiva para evitar una situación conflictiva". "La farmacia debe promocionar la salud entendida ésta como productos sanitarios y medicamentos; quizá corto plazo es más productivo aumentar la venta libre y parafarmacia pero creo que va en contra de nuestro futuro profesional", matiza.Para Jesús Gómez, de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, esta estrategia de consenso debe pasar, en esencia, por la aportación de evidencias científicas de los productos que limiten "el bombardeo de anuncios y lanzamientos de productos que quieren entrar en la farmacia".

 

INDEPENDENCIA PROFESIONAL


No obstante esta búsqueda de consenso no debe menoscabar la autonomía del boticario para seleccionar. De hecho, casi un 25 por ciento de los lectores de CF entiende que el limite está en el cuidado de la salud y la profesionalidad del farmacéutico, mientras que un 16 por ciento defiende la liberad de criterio.


EL SACO SIN FONDO DEL BIENESTAR

 

Algunos de los productos que se encuentran en las farmacias españolas y que presentan dudas sobre su aportación sanitaria.

  • Pulseras magnéticas.
    Se les atribuyen cualidades con las que se contribuye al bienestar. Carecen de justificación científica de sus aportaciones.
  • Pastilleros.
    Mejorar la adherencia de polimedicados así que sí tienen cabida en la botica. Eso sí, mejor si están protocolizados.
  • Anillo vibrador.
    Este juguete sexual (y complementos como lubricantes) se ha colado en los estantes de las boticas de la mano de los preservativos, que sí previenen el contagio de enfermedades.
  • Alfombras de baño.
    Son antideslizantes y previenen los resbalones en la ducha. Son preventivas de daños posibles pero no tienen valor sanitario.
  • Maquillaje.
    La dermocosmética se ha extendido pero en muchas boticas se encuentra maquillaje común, sin aplicación dermatológica específica.
  • Velas aromáticas.
    Mientras que los aceites esenciales se recomiendan (con consejo farmacéutico) para mejorar la respiración, las velas se ofrecen para facilitar la relajación.
  • Bañeras infantiles.
    Son útiles para los primeros meses y, al igual que chupetes, sonajeros y demás productos infantiles, contribuyen al crecimiento del bebé, pero no son sanitarios.
  • Complementos nutricionales.
    Los expertos ven con buenos ojos aquellos productos como la soja (en la imagen) cuya aportación está demostrada científicamente (con estudios, ensayos clínicos, etc.).
  • Aceite de oliva.
    Elemento básico de la dieta mediterránea, cardiosalubable y de consumo más que recomendado pero que no tiene valor sanitario para la oficina de farmacia.
  • Colchones.
    Su presencia en farmacias sólo estaría justificada si se encuentran en un espacio de ortopedia, muy diferenciado. Pero la apuesta es diferenciar siempre los espacios.
  • Perfumes y colonias.
    No están muy extendidos pero ya están en boticas. Carecen de aportación sanitaria ya que su composición es similar a la de otros canales.

 

EN 5 IDEAS

 

1. SALUD 'VS' BIENESTAR

 

La entrada de productos se reduce a dos planteamientos: ser proveedor exclusivo de salud o ser, además, proveedor de bienestar con artículos más generalistas. Lo único unánime es que lo sanitario tiene pleno derecho a estar en la botica.

 

2. CUESTIÓN DE RENTABILIDAD

 

La pérdida paulatina de la rentabilidad de los medicamentos ha motivado que la diversificación de negocio y la incentivación de la venta desde el mostrador se vea como una alternativa para paliar la situación.

 

3. SALIDA DE PRODUCTOS

 

La entrada de productos (parafarmacia sobre todo) en canales generalistas pero cuya comercialización arrancó en la botica ha propiciado que ésta se haya animado a competir por este tipo de artículos.

 

4. ¿LO SALUDABLE ES SANO?

 

La dificultad está en diferenciar lo sanitario. Muchos artículos se basan en que refuerzan el bienestar de la persona y ello, a la larga, redunda en la salud, pero las evidencias científicas aún son escasas.

 

5. SERVICIOS INMADUROS

 

La farmacia se plantea ahora la definición de una cartera de servicios profesionales sanitarios que ayudarán a seleccionar mejor. Se persigue que sean retribuibles pero aún falta tiempo para que se implanten.

 


Fuente: Correo Farmacéutico
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