Obviar la seguridad del paciente cuesta 1.000 millones anuales al Estado

Una empresa holandesa desarrolla una nueva herramienta de gestión de riesgos clínicos


Dejar de implantar medidas hospitalarias que limiten el número de efectos adversos de los enfermos cuesta a las arcas del Sistema Nacional de Salud 1.000 millones cada año, según los cálculos de Antares Consulting expuestos este martes por Juan Carlos Álvarez, socio director de la consultora, durante una jornada en la que se ha presentado a los medios un nuevo sistema de gestión de riesgos clínicos (CRMS, por sus siglas en inglés).

 

Álvarez explicó cómo la compañía de la que es socio ha estudiado el caso simulado y extrapolable de un hospital de 400 camas para concluir, entre otras cosas, que la implantación de medidas gestoras para reducir el riesgo clínico supondría un ahorro potencial para el centro del 43,3 por ciento. De acuerdo con esta investigación, basada en la revisión bibliográfica del coste de los efectos adversos en los pacientes en hospitales en los que no se aplican medidas de seguridad en este sentido, cada reacción indeseable en el enfermo atribuible a esa carencia costaría entre 3.500 y 3.800 euros. Y, de no implantar esas medidas, el hospital estaría perdiendo alrededor de 14,4 millones (incluso si se estima esta variable a partir de lo que, en el estudio Eneas, se consideran “efectos evitables”, la cantidad oscilaría entre los 5,3 y los 6 millones de euros).

 

Sistema CRMS

 

Creado y desarrollado por The Patient Safety Company, empresa holandesa todavía de corto recorrido y dedicada solo a esta labor, el CRMS ofrece como solución a lo anterior un método para el registro, procesamiento y seguimiento de los riesgos de la práctica clínica diaria en el hospital, tal como ha explicado de manera pormenorizada Johnny Sijm, Internacional Business Manager de la compañía.

 

El sistema parte de una técnica de notificación de incidentes (Incident Management System) que, a partir de un entorno web, permite a las organizaciones notificar de manera sistemática los incidentes que se produzcan, de manera que la información recogida facilita la gestión de los incidentes y la mejora de los cuidados. En segundo lugar, el CRMS se vale de diferentes análisis que complementan el registro efectuado y que se agrupan en dos categorías: análisis retrospectivos y prospectivos. Por último, el módulo de mejora de la calidad completa la acción del sistema ya que sus creadores lo definen como “mucho más que un simple gestor de tareas” capaz de planificar y realizar mejoras en la organización.

 

Entre los análisis de carácter retrospectivo con que cuenta la herramienta, se han desarrollado, a su vez, dos módulos de operación llamados “Prisma” y “ACR”. El primero consiste en una metodología retrospectiva que, a partir de un modelo teórico, ofrece la opción de identificar y clasificar las causas de los eventos adversos en técnicas, organizativas y humanas. Con relación al ACR, se trata del análisis “causa-raíz”, más extenso que el anterior y centrada en este caso en incidentes de mayor gravedad.

 


Fuente: Redacción Médica
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Publicación  24 de octubre de 2018
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