Con el fármaco... y más allá

La industria invierte en nichos de negocio


Aunque la diversificación no es un fenómeno nuevo, sí que se ha venido intensificando durante los últimos tiempos de crisis económica. La industria farmacéutica invierte no sólo en nuevas áreas terapéuticas, sino en nichos de negocio que trascienden al propio medicamento y la propia naturaleza de la empresa, abarcando todo lo que tenga que ver con la salud del paciente, que se aborda de forma global y preventiva, con el objetivo de que llegar a una eficiencia que genere ahorro. 

 

La diversificación es una realidad que se ha ido originando a partir de los años 90, hasta ser una actividad habitual de la industria farmacéutica hoy en día, que además se está intensificando en tiempos de crisis económica. No es extraño ver operaciones recientes como la compra de la danesa Ferrosan, fabricante de complementos alimenticios y vitamínicos, por Pfizer o el anuncio del presidente ejecutivo de Novartis, Joseph Jimenez, de que la multinacional va a a relanzar las áreas de negocio de autocuidado, genéricos, biotecnología, veterinaria y diagnóstico, sin desechar posibles futuras adquisiciones de activos en estas divisiones.  Los laboratorios ya no buscan tan sólo nuevos nichos de negocio relacionados con áreas terapéuticas que aún no se hayan explorado o que tengan margen comercial, sino que quieren ir más allá; superar los límites del fármaco y ofrecer productos que abarquen todo lo que pueda resultar de interés para el paciente. Es decir, trascender el medicamento y abarcar todas las áreas que influyan sobre el enfermo.

 

La razones de esta evolución se encuentran en que  el  característico dinamismo del sector ha llevado a los cambios que está sufriendo "el paradigma clásico en el que había vivido la industria", explica Rafael Borrás, de Antares Consulting. "Hay diferentes factores para ello, como la lentitud y las dificultades en la obtención de nuevas moléculas", lo cual habría llevado a una "pérdida de la fe en la I+D y su retorno" financiero como base del negocio farmacéutico. Asimismo, Borrás alude a las necesidades de sostenibilidad de los sistemas nacionales de salud como la piedra angular sobre la que se articulan los cambios de la industria y la creciente diversificación estratégica a la que recurren los laboratorios.

 

"Nos dirigimos hacia empresas multifunción", explica Vicente Hernández, vocal de Industria del Consejo de COF. "Pero no por cubrir todas las áreas terapéuticas, que sería inabarcable, sino por potenciar las capacidades específicas propias trasladándolas a nuevos abordajes. La diversificiación es fundamental para la supervivencia del negocio, pero el cómo se lleve a cabo depende del formato e intereses de la compañía".

 

Este es el caso de la reciente operación de Johnson & Johnson que, con la compra anunciada en abril de Synthes (fabricante suizo de material médico y de fracturas), se convertirá en el líder de un sector en el que ya tiene experiencia terapéutica. Aun así, este esquema no es absoluto; Big Pharma como Pfizer se han decidido a apostar por activos externos para posicionarse en áreas en las que eran novatas, como con la compra de Wyeth en 2009, con la que se posicionó en alimentación, una vertiente que ha reforzado con la ya mencionada adquisición de Ferrosan. Otra excepción es la de la más pequeña Endo Pharma que, dedicada a las áreas de oncología y dolor, ha apostado por el sector del material médico tras adquirir American Medical Systems, productor de equipos médicos de urología.

 

Sin manzanas a la vista


"La clave de esta cuestión es que del árbol de la Ciencia se han cogido las manzanas que había más a mano. Ahora hay que ir a por las que están en las ramas menos accesibles", describe el vocal. "Además, los cambios en las políticas sanitarias nacionales cada vez repercuten con mayor rapidez en los precios y en la producción. Más, si cabe, tratándose de un negocio global como el farmacéutico.

 

Por estas razones, Hernández asegura que "la diversificación será la tendencia mayoritaria, y cómo hacerlo, cómo seleccionar las áreas y productos de prioridad y cómo adaptar esa nueva realidad al funcionamiento actual de las compañías será la clave del éxito".

 

Mientras que, a nivel terapéutico, las laboratorios parecen centrarse en dar pasos hacia adelante en terapias individualizadas y en enfermedades no exploradas, también en las líneas de negocio se buscan nuevos apartados. "Áreas con recorrido en el futuro", comenta Borrás, quien se refiere a divisiones como las de diagnóstico, autocuidado o "la adecuación de la industria innovadora al mercado de genéricos". También menciona una de las grandes apuestas del sector para mantener una innovación diversificada y externalizada, el sector biotecnológico, ya sea mediante colaboraciones o con la compra de empresas o licencias.

 

Desde la perspectiva de Silvia Ondategui, socia líder del Sector Salud y Farmacéutico de Ernst & Young en España, "el modelo de diversificación tradicional no es suficiente y hay que ir más allá, hacia unos resultados basados en la salud, en un contexto económico en el que los sistemas nacionales se están rediseñando y en el que la industria tiene que redefinir también su papel". Aunque matiza que "no es que los laboratorios tengan que cambiar su rol, sino que tienen que adaptarlo a las circunstancias actuales".

 

Rebrote de diversificación


De lo que no hay duda es de que, de un tiempo a esta parte, la diversificación ha rebrotado y forma parte de la estructura de las compañías, según los expertos y compañías consultadas. "Diversificar ha acelerado nuestra expansión", declaraba el presidente de Abbott en España Esteban Plata a F&I hace unos meses. Tan sólo entre 2009 y 2010, la compañía se expandió en varias áreas terapéuticas tras las compras de Facet (esclerosis múltiple), Pangenetic (dolor) y Pierre Fabre (oncología).

 

"Nuestra visión del negocio pasa indudablemente por diseñar y ejecutar estrategias de diversificación del negocio, que entendemos desde una doble vertiente: la entrada en nuevas áreas terapéuticas y la expansión a nuevos mercados geográficos", expone Carlos López, director de Planificación stratégica de Daiichi Sankyo. Desde la perspectiva de la expansión, López afirma que "la compañía fue pionera en la adopción del modelo híbrido de negocio, cuyo primer paso fue la adquisición en 2008 de laboratorios Ranbaxy" y de U3 Pharma (de oncología), y gracias a las cuales la compañía espera que en 2016 el 60 por ciento de sus ingresos se genere fuera de tierras niponas.

 

"En nuestro caso es más una manera de que la búsqueda de innovación tenga mayores posibilidades de éxito", apunta Javier García Cogorro, vicepresidente de Business Development de Lilly. En cambio, la estrategia de Sanofi busca tendencias más globales. "Nos enfocamos en todas las necesidades reales de los pacientes. Es decir, no nos queremos centrar sólo en desarrollar los medicamentos y comercializarlos. Queremos iniciar el proceso preguntándole al paciente cuáles son sus necesidades reales y cómo podemos ayudarle a solventarlas. En este caso estamos hablando de productos farmacéuticos, y de OTC, pero también de servicios e infraestructuras para los pacientes. Cualquier solución a sus necesidades puede ser una oportunidad de diversificación", que parte de manera interna.

 

Líneas maestras


Aunque el desarrollo de la diversificación se puede observar en incontables variables del negocio sanitario (desde la oftalmología hasta las especialidades veterinarias), Hernández define las principales líneas que sigue la industria: "Se invierte mucho en los productos sanitarios, especialmente los dispositivos de administración; en los OTC, en mercados de legislación más laxa, y genéricos; en los complementos alimenticios, y en un aumento de la apuesta en biotecnología, también enfocada hacia el área del diagnóstico". Además añade que, aunque no está muy desarrollada, la opción de invertir en servicios sanitarios privados y hospitales está en el planteamiento de los laboratorios.

 

"Se quiere ir más allá del core bussiness. Dar un servicio más completo en cuyo foco está el paciente y todo lo que le rodea. Esto lleva a un abordaje preventivo, y a la apuesta por la salud en global", comenta Hernández.  "Los resultados en salud son los prioritarios", coincide Ondategui, "generando nuevos modelos de negocio, en los que se prioriza la eficiencia que debe llevar al ahorro".

 

Para ello los laboratorios han dado pasos adelante, y ya elaboran servicios y herramientas informáticos dirigidos a mejorar la salud del paciente. Para ello, acuerdan servicios o alianzas con empresas que se sitúan fuera del mapa sector farmacéutico tradicional, como Microsoft o Apple, que ya han introducido su tecnología e infraestructurs en el mundo sanitario.

 

"Se trata de mejorar la salud del paciente a partir de áreas concretas y mediante herramientas como la telemedicina que permitan una mejor adherencia de los enfermos a los tratamientos", dice la ejecutiva de la consultora, quien añade que las compañías farmacéuticas harán de estos servicios (ver cuadro inferior) parte de su core empresarial, con un modelo que, según ella, ha llegado para establecerse y quedarse.   


Fuente: Correo Farmacéutico
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